lo muerto no se borra: se apaga
Entre 2013 y 2019 este sitio decía otra cosa: Head of Department de Diseño Industrial en el Tec de Monterrey campus Toluca, director del Center for Futures, cofundador de Steed. Esa capa no se borra — se conserva aquí, apagada pero legible, porque es de donde desciende todo lo que hoy está encendido.
La era Tec (2017–2019) tuvo tres proyectos que aún resuenan: Chiapas, una colaboración con las parteras de la región de Navil en los Altos, junto a la artista Amor Muñoz — investigación etnográfica, electrónica y tejido artesanal conviviendo en la casa de la familia Hernández. Semestre i:EDB, un semestre completo sin materias donde diseño, tecnología y negocio construían un solo producto — ahí empecé a meter diseño especulativo en las fases tempranas del proceso. Y San Mateo Atenco: ochocientos talleres de calzado a los que el departamento quería acercar biomateriales y nuevos modelos de producción — la primera vez que una industria local mexicana fue la pregunta de diseño.
En paralelo corrían las exploraciones creativas, con una convicción que el sitio de 2019 confesaba sin pudor: no voy a alcanzar a materializar todo lo que me interesa en esta vida. La pintura abstracta era la válvula — capturar lo informe sin representarlo, canalizar esa nube que cuelga más allá del mundo material. Los muebles: la idea terca de no comprar nada y construir todo lo que poseo, que terminó construyendo también la tienda Muchas Gracias. Clapeyron: un álbum entero producido sin saber música, con dos oyentes mensuales en Spotify, de los cuales uno era yo.
Y dos semillas que hoy son árboles: Futurologi, entonces un foro donde expertos tejían escenarios de futuro en conversación — hoy una máquina de diseño de futuros cuyo lenguaje visual es el de este sitio. Y Steed, la consultoría de producto digital cofundada en 2015, donde aprendí que el ambiente de negocios mexicano llega tarde a las metodologías pero llega — paciencia que hoy aplico a mercados más duros.
El sitio original de 2019 está preservado íntegro en el repositorio. Lo muerto no se borra: se apaga.